Becario a los 50

Es evidente que los tiempos cambian. Quizá hace mucho que cambiaron, pero hasta que no nos toca de forma directa no somos capaces de verlo.


Yo nací a finales de los sesenta y fui educado al uso de la época, cuando lo normal era entrar en un trabajo de aprendiz y jubilarte en la misma empresa. Eso sí que era el éxito. La formación profesional era para los tontos y los vagos que no valían para estudiar. A muchos trabajos se accedía desde puestos inmediatamente inferiores, por promoción interna, no hacía falta títulos ni certificaciones profesionales, solo trabajar duro y estar en el sitio adecuado en el momento justo.

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Fotograma película “Los Becarios”. 

Y así lo hice, fui ascendiendo y cambiando de empresa siempre a mejor…. Pero, cuando haces una casa sin cimientos, si viene un temporal, la casa se cae. Y vino, claro que vino, un temporal no, un ciclo génesis digno de consideración. Y se me llevó por delante con más de 20 años de carrera profesional (a mí y a 4 millones como yo), y vino el paro, y trabajar en lo que saliera, y fue entonces a la hora de optar a un puesto como el que yo tenía cuando la experiencia dejó de ser suficiente y necesitas ser ingeniero.

Entonces una y otra vez en una entrevista tras otra empiezas a oír “ya se que lo estabas haciendo y lo hacías bien pero ahora con la ISO desde fabrica nos requieren una licenciatura para ese puesto”.Tu mundo se viene abajo, de pronto te has convertido en un viejo y en un inútil.

Claro que eso sería para los demás, porque jamás (quizá alguna vez, pero esto lo negaré siempre) perdí la ilusión y las ganas de luchar. Así que ni corto ni perezoso decidí reciclarme y empezar una nueva profesión, otra vez al uso de la época, de ésta época. Empezando con una formación. Iba a estudiar fotografía.

Todo transcurre normal, sin sobresaltos, todo lo normal que es volver al instituto y compartir aulas con chavalillos de 18 y 20 añitos. Pero ahí empieza mi sorpresa, en mi aula hay más gente como yo e incluso titulados universitarios.

Una vez finalizados los estudios ya solo queda un módulo FCT formación en centros de trabajo. Las puñeteras prácticas. Qué puñetero es el destino, yo me encargaba de los alumnos de prácticas en las empresas en las que trabajé….y ahora….ya ves.

Eso sí, juego con ventaja, cuando me presentaba en los sitios con mi cámara y me decían a ti no te conozco, yo les respondía, claro, es que soy el becario, lo que desataba las risas entre el personal y me hacía quedar como el bromista que trataba de romper el hielo.

En cualquier caso y como conclusión, la actitud lo es todo. Da igual ser el becario o el titular, sólo tienes que saber dónde estás y hacia dónde vas, confiar en ti mismo y tirar adelante. El secreto está en disfrutar cada minuto y poner ilusión en lo que haces.

¿Quién no contrataría a un cincuentón que tiene toda la experiencia y además la ilusión y las ganas del becario?

Esa es la cuestión, esa es la actitud, y eso es lo que aprendí.

Por José Miguel Calvo 

 

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